sábado, 2 de mayo de 2020

PRIMERO DE MAYO EN CUARENTENA.

Para quienes acostumbramos asistir a la movilización convocada por sindicatos y organizaciones sociales y políticas, el pasado primero de mayo fue tal vez el más extraño de nuestras vidas, más aún que para quienes lo tienen como un feriado más. Este año no hubo movilización alguna, la consuetudinaria marcha fue reemplazada por sendos eventos virtuales, los cuales sirvieron para remarcar más la profunda división en que nos encontramos: en la marcha, por lo menos, los distintos bloques y banderías contribuyen al grueso de la movilización, en esta ocasión sí que fue cierto que cada quien por su lado.
Y un aspecto central en la lucha de la clase obrera, junto a todas las reivindicaciones inmediatas de todos los sectores, debería ser la construcción de un horizonte de posibilidad cualitativamente diferente, una opción factible, creíble y sustentable que nos permita ser libres sin ser pobres, no ser pobres sin dejar de ser libres, que nos permita pensar en otro mundo posible.
Pero, ¿qué significa conmemorar el primero de mayo en la actualidad? más allá de la pandemia mundial, más allá de la intención de innovar, ¿qué significa en realidad hoy el primero de mayo? ¿a qué salimos todos los años? ¿a qué habríamos salido este año?
El día más luminoso de la tierra, suelen decir citando a Gorky.
Saldremos, a demostrar, nuestra fuerza y cuántos somos, dice la canción.
En nuestro medio parece evidente el descaste de los sindicatos como organización de los trabajadores: corrupción y acomodamiento parecen ser el pan de cada día, cuando no se pliegan las estructuras sindicales a uno u otro proyecto político, personal o colectivo, que con la estrechez de miras y el inmediatismo que nos han dicho siempre, son propias de la pequeña burguesía, ponen el acento e un aspecto particular de "lo político" y olvidan todo lo demás: ¡Antiuribismo! dicen hoy, ¡Paz! decían ayer, pero ¿y los trabajadores?
El uso de la forma "clase obrera" para referirse al conjunto de los trabajadores dice mucho de un individuo, casi que lo ubica en determinado lugar del espectro político, sin embargo ¿qué significa ser de clase obrera hoy? ¿qué es la clase obrera?
¿Son los pocos miles, tal vez millones, que cuentan con una relación laboral clara con sus patrones y tienen ingresos fijos mensuales independientemente del sector económico o la ocupación particular?
¿Son los poquísimos obreros industriales que tiene un país desmantelado como el nuestro?
¿Son los trabajadores rurales, pequeños propietarios y cuasi-vasallos que inundan nuestro enorme mundo rural?
¿Son los millones y millones de desocupados, empleados a destajo, rebuscadores "emprendedores" y demás que viven su vida al día, con lo poco que puedan conseguir?
¿Los profesores somos clase obrera?
Marx decía, entre otras muchas cosas, que en el mundo burgués los obreros no tienen más que perder que sus cadenas ¿cuáles son las cadenas que nos oprimen? ¿Están solo en el mal gobierno? ¿En el modelo económico?
Kautsky y los marxistas alemanes de la segunda internacional le reprochaban a Lenin que el capitalismo, por lo menos en Alemania, no estaba depauperando a los obreros sino por el contrario, estaba mejorando sus condiciones de vida.
Marcuse habló de la desaparición del proletariado como sujeto histórico, de la construcción de un hombre unidimensional, presentista, para quién nada más que esto es posible.
Zizek dice, entre otras muchas cosas, que los chinos con su Partido Comunista, su República Popular y sus aspectos principales y secundarios de las contradicciones garantizan la supervivencia del capitalismo global.
Y la gente del común ¿se preocupa por la libertad? ¿se sabe alienada?
Ser clase obrera hoy, ser proletario, no es estar vinculado a las formas más avanzadas de producción, es tener la conciencia de que hay un estado de cosas que amerita ser cambiado, que es posible cambiar y frente al que hay que actuar de alguna manera. Lo demás, es burocracia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario