sábado, 1 de noviembre de 2025

Estas cosas no pasaban antes

 


En el año 2006 (o 2007) un estudiante de la Universidad de Córdoba cuyo nombre me reservo, no por socavarle uno de los muchos méritos históricos que tiene sino porque no me siento autorizado para mencionarlo, se consiguió un aerosol negro y rayó la pared contigua al extinto Maracaná, en las cercanías de la Facultad de Ciencias Agrícolas. El mensaje era simple: + subsidios alimenticios.

No muy hábil en el manejo de la lata y con la premura de quien sabe que está haciendo algo que hace una década larga no se intentaba, el resultado fue un garabato irregular pero hermoso.

Preso de la cólera por ver profanada la blancura del campus -motivo de orgullo por entonces-­­ el rector ofreció una recompensa de cien mil pesos a quien delatara al autor del despropósito.

La recompensa intentaría cobrarla el mismo autor, en uno de los mayores actos de valentía, o locura, o las dos, que mis ojos con 16 años de uso habían visto hasta entonces.

Fue el principio de un nombre heroico, muchas veces intentado silenciar y nunca acallado.

La anécdota me viene a la memoria al ver en el ecosistema de nuestras redes sociales el resultado de un hecho que, categorizado como vandálico, ha producido el peor de los resultados posibles: un desconocido ha tomado un aerosol blanco y ha pintado con él los ojos de varios de los personajes que componen el mural de la artista Mónica Garzón en la calle 24 con avenida primera.

Cuando a uno lo quieren callar, se da cuenta rápidamente y decide qué valor estético asignarle al intento de silenciamiento y, en consecuencia, como actuar en adelante.

No me consta, pero estoy seguro de que el Compae Goyo supo entonces que la turba que soliviantada por un cura destruyó su Boga, lo estaba inmortalizando.

Así como los muchachos que durante 2021 vieron como los murales con los que elaboraban su indignación tanto tiempo reprimida en los desnudos muros del puente de la calle 29 con avenida circunvalar eran borrados con aceite quemado, supieron que lo que tenían que hacer era repintarlos tantas veces como fuera necesario. Esto sí me consta.

En 1974, la reconocida Marina Abramovic  se sentó durante 6 horas, inmóvil, y con 72 objetos delante, dentro de los que estaban un látigo, un libro, unos zapatos, vino, pan, un peine, uvas, clavos, azúcar, agua, un abrigo, un sombrero, una vela, cadenas, flores, alcohol, jabón, un hacha, una sierra, un plato, un vaso, pintura y un texto: “En la mesa hay 72 utensilios que pueden usarse sobre mí como se quiera. Yo soy el objeto”

Los vejámenes sufridos por Abramovic durante su perfomance la llevaron a concluir que, si dejas que el público decida, te puede matar.[1]

Hay un universo entero de distancia entre exponer el propio cuerpo a la interacción de un público sin restricción y utilizar como soporte de la obra propia espacios públicos, el fondo sin embargo es el mismo: la obra solo se completa con la interacción del público.

Aunque no se condone la acción anónima de intervenir un mural público, como se hizo en días recientes en nuestra ciudad, lo que no podemos pasar por alto es que lo público del arte público es que genere interacción, creación colectiva de sentidos, intervención más allá de la del propio artista e, inclusive, como acaba de ocurrir con el mural de Banksy en una corte londinense, la destrucción[2].

En la acción que nos ocupa yo no veo, en absoluto, un acto de vandalismo, como ha asegurado el alcalde Kerguelén desde sus redes sociales, tampoco veo, y esto lo digo con profundo respeto por la autora, un intento de silenciamiento hacia su persona como artista. Lo que sí hay es una crítica que, aunque se haya expresado a través de medios tan básicos, debe ser objeto de interpretación no solo por la autora, sino por los demás artistas de la ciudad.

Justo a la vuelta de la esquina, y haciendo uso de la misma subvención que pagó el mural de Mónica Garzón, un colectivo de la ciudad debió soportar que en el espacio de una hora dos cuadrillas de policías, compuestas por tres motos y dos agentes por moto, llegaran a pedirles que apagaran la música y cesaran el baile con el que acompañaban la ejecución del mural. Ellos tal vez no se quejaron del intento de silenciamiento porque son conscientes de que la naturaleza disruptiva de lo que hacen está indisolublemente ligada a la represión oficial, o su intención.

La naturaleza del arte público es ajena a la vigilancia y el cuidado de los museos o galerías cerradas. Un grafitero que pidiera permiso para ejecutar su obra la estaría despojando, a priori, del núcleo significante que la constituye.

Tres lecciones podemos sacar de este episodio:

La primera, que lo peor que pudo haber pasado es lo que ha terminado pasando, que el alcalde asumiera el reto oficial de perseguir a quienes han intervenido el mural de la artista Mónica Garzón[3] porque, oficial o paraoficial, la persecución siempre destruye el arte, incluso aquel al que se protege, porque lo empasta, lo petrifica y lo convierte en extensión propagandística del Estado.

La segunda, que el hecho de que haya generado intervención da cuenta del movimiento dialéctico connatural a toda obra de arte, cuyas expresiones, contenidos y manifestaciones no dependen en absoluto del artista una vez terminado el proceso de creación.

La tercera, que a nuestro universo artístico le hace una falta enorme la critica que completa todo ejercicio estético y que hace que este sea algo más que un soliloquio del artista o una conversación de uno con el mutismo del mundo natural. El mundo social está inevitable y constantemente en movimiento y el producto del trabajo estético no es la excepción.

Sea esta la oportunidad para pensarnos mecanismos más expeditos y colectivos para el abordaje crítico de nuestra propia experiencia estética.

 

 



[1] https://www.larazon.es/cultura/20210512/a643clkd6bba7gmd3h26hr3nqq.html

[2] https://elpais.com/cultura/2025-09-10/borrado-el-mural-de-banksy-en-el-que-un-juez-golpeaba-a-un-manifestante.html

[3] https://www.facebook.com/LaRazonCo/videos/monter%C3%ADa-el-alcalde-de-monter%C3%ADa-hugo-kerguel%C3%A9n-garc%C3%ADa-anunci%C3%B3-este-martes-que-ag/841628618212557/

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