jueves, 10 de noviembre de 2022

SINDICATOS, GOBIERNO Y TRABAJADORES.

 

Ciento tres días han transcurrido desde que, en medio de la grandilocuencia simbolista propia de la tradición ideológica que lo arropa, Gustavo Petro asumiera la presidencia de la República aupado por una coalición que incluye a los dos grandes partidos tradicionales, el camaleónico Partido de la U y la inmensa mayoría del sector autodenominado alternativo, en el que se inscriben expresiones tan disímiles como Comunes, la Unión Patriótica, el Partido Comunista Colombiano y el Partido Alianza Verde.

A diferencia de lo que cabría esperar, y de lo que la propia propaganda del Pacto Histórico afirma, el acompañamiento de los partidos tradicionales y de todo el sector neoliberal del denominado “Campo alternativo” no representan una conversión ideológica de estos, atraídos por el magnético liderazgo petrista, sino una morigeración discursiva, táctica y política de los alcances supuestos del autodesignado primer gobierno popular de nuestra historia republicana.

Todos estos, sin embargo, son apoyos más que esperados en un país en el que los Partidos Políticos son poco más -si es que son algo más- que máquinas de ordeño del erario público, venta de avales y colocación de recomendados. Hace mucho tiempo que la capacidad de los partidos liberal y conservador para ser oposición terminó y nada más podría esperarse de un partido como la U, que cambia el significado de esa U cada cierto tiempo, para adecuarla al presidente de turno: empezó como una referencia a Álvaro Uribe, con Dilian Francisca poniéndole la banda presidencial al revés al “prócer” de marras y va en Unión Por la Gente, con la misma Dilian Francisca convertida en Gobernadora del Valle del Cauca y en uno de los principales lugartenientes regionales del gobierno petrista.

Un apoyo merece, empero, mayor discusión y análisis tanto por lo que representa como capital político del nuevo gobierno, como por lo que podría traer a sus representados: el apoyo del sector sindical. No solo porque la CUT en el artículo primero de sus estatutos se define como una organización sindical UNITARIA, CLASISTA, PLURALISTA, DEMOCRÁTICA, SOLIDARIA, PROGRESISTA Y ANTIMPERIALISTA (mayúsculas dentro del texto), sino por lo que cabría denominar naturaleza propia de las organizaciones sindicales y, más aún, por el contenido mismo de la política que apuntala el gobierno de Gustavo Petro.

Es posible, si a eso nos queremos dedicar, discutir la coherencia del apoyo total del sector sindical al gobierno del Pacto Histórico, inclusive tomando individualmente cada una de las palabras con que la CUT se define a sí misma, pero baste con mencionar que una organización de carácter antimperialista se contradice a sí misma al apoyar a un gobierno que no solo se muestra de acuerdo sino que impulsa la integración del país en organismos multilaterales como la OCDE, que guarda silencio absoluto ante el actual estatus nacional en la OTAN, contubernio militarista del imperialismo estadounidense y que además cifra sus esfuerzos de protección de la Amazonía -uno de sus principales pilares ideológicos-  en lo que al respecto puedan hacer las fuerzas armadas norteamericanas -cuyo carácter de principal soporte del actual sistema mundo es prácticamente indiscutible- cándidamente invitadas por el propio presidente.

Sin embargo, en aras de la pluralidad ideológica connatural a toda organización sindical mencionemos que cada una de las fuerzas políticas que se expresan en el movimiento sindical colombiano es autónoma para posicionarse de cualquier manera frente al gobierno actual, cosa que ya se ha hecho; además, que en uso de las mayorías que se puedan tener en las instancias directivas de los sindicatos, se impulsen declaraciones de apoyo a las medidas gubernamentales; pero convertir al movimiento sindical en apéndice del gobierno de turno, es un acto de incoherencia que amerita que todos los activistas demócratas y con posición de clase levantemos nuestra voz de protesta.

Y es que carece de todo sentido de lo político, por ejemplo, que una organización sindical como FECODE, de lejos la más combativa, victoriosa y masiva de los últimos 30 años, participe en la convocatoria de una marcha en apoyo a un gobierno en el que la solución que se concibe a la indudable crisis de nuestro sistema educativo no es la ampliación de la planta docente, punto de honor en todos los pliegos de peticiones presentados por Fecode con el previo requisito de la revisión de la relación técnica alumno-maestro, que de facto ha ido aumentando hasta los pavorosos números de hoy, sino con “...tutores que trabajan de la mano de los profesores y llaman a los estudiantes y un programa de voluntariado realizado por las universidades…”[1]

Carece de todo sentido de lo político, que una organización sindical como Fecode, participe en la convocatoria de una marcha en apoyo a un gobierno que presenta como un éxito histórico el hecho que Icetex “...ofrecerá créditos educativos con una tasa de interés del IPC+ 0 por ciento tanto para quienes actualmente se encuentran estudiando, como para futuros beneficiarios...”[2] una medida que le saca el cuerpo a la discusión central, todos estos años peleada por el movimiento universitario, de que la educación superior no puede seguir siendo financiada con base en el principio de subsidio a la demanda, manera neoliberal de convertirla en mercancía.

Más aún, carece de todo sentido de lo político que una organización sindical, cualquiera que esta fuera, comprometa su independencia de clase frente a cualquier gobierno, pues esta es a los sindicatos, parafraseando a Carlos Gaviria, lo que la dignidad a las personas.

La historia reciente está repleta de ejemplos negativos de los nefastos resultados para la clase trabajadora, cuando esta cifra sus esperanzas en las voluntades reformistas de tal o cual gobierno y no en la capacidad transformadora de la lucha democrática de masas, único antídoto probado contra la degradación propia de la sociedad capitalista en su etapa neoliberal.

 

M. Viloria

@Ni_Paqueledigo



[1]https://www.elpais.com.co/politica/tenemos-una-crisis-en-nuestro-sistema-de-educacion-ministro-alejandro-gaviria.html

[2]https://www.portafolio.co/economia/finanzas/icetex-ofrecera-creditos-educativos-sin-intereses-573766

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