Cuando el letrero que decía “usted está saliendo de
Montería, vuelva pronto” estaba ubicado frente a la planta de Postobón, un
letrero más pequeño enviaba al transeúnte un tímido mensaje que hoy vale la
pena traer a colación:
“La ciudad más limpia no es la
que más se barre, sino la que menos se ensucia”
Un mensajito de credencial que hoy, ante el anuncio de
creación de una Secretaría de Seguridad Ciudadana, vale la pena hacerle llegar
al alcalde Ordosgoitia.
¿A qué se debe este repentino énfasis en la seguridad,
en un gobierno en el que en varias ocasiones hemos sido confinados por “paros
armados” que son la demostración palmaria de la incapacidad institucional al
respecto?
¿Acaso se pretende cubrir el desprestigio resultante
de una administración mediocre con la siempre confiable carta de la seguridad?
¿De qué manera generará impacto alguno en los asuntos
de seguridad de la ciudad, una nueva dependencia que, en palabras del propio
alcalde “…no demandará gastos adicionales para la administración porque los
programas que tenemos de seguridad, que hoy se encuentran adscritos a la
Secretaría de Gobierno, pasarían a la nueva dependencia[i]”?
¿Acaso ser la ciudad “más segura del Caribe y una de
las mejores a nivel nacional en cuanto a este tema…” no debería ser una
validación de que las cosas se han estado haciendo adecuadamente?
Entrados ya en gastos, sería adecuado que abordáramos
de manera más holística el tema de la seguridad ciudadana y, sobre todo, ya que
parece existir la voluntad política para reestructurar algunas secretarías,
mirar qué asuntos requieren de verdad que se abra una nueva dependencia.
La seguridad ciudadana, conviene recordarlo, como
categoría de análisis de lo público se enriquece de la percepción ciudadana, es
decir, de la manera en que quienes habitamos el espacio público, lo hacemos; y
esta percepción tiene muchísimo que ver con la creación de espacios públicos en
sí mismos, es decir, con la generación de significados alrededor de porciones
del territorio urbano en que la pluralidad subyacente a la noción de
ciudadanía, se exprese como posibilidad de encuentro pacífico y seguro.
En consonancia con esto, a nivel urbano, es preciso
que la Alcaldía de Montería genere contenido, a través de la consolidación de
políticas públicas pensadas con criterios de sostenibilidad, que le permitan a
la ciudadanía tomarse, calles, parques y plazas, que de otra manera no son más que
espacios sin mayor significación para quienes los habitamos.
No basta con construir un skate-park, sino hay una
política pública que fomente, forme, genere competencias y promueva el skate
como deporte.
No basta con construir sendos teatrinos a través de la
ciudad sino existe el más mínimo interés por convocar a artistas de todo tipo
para el enriquecimiento permanente de esos espacios.
Políticas públicas para la cultura, el arte, el
deporte formativo y competitivo, el patrimonio cultural y el emprendimiento,
que, al generar encuentros permanentes y apropiación de espacios por parte de
la ciudadanía, minimizan la aparición de lugares vacíos en torno a los cuales
la delincuencia, el microtráfico y demás flagelos que afectan la seguridad y la
percepción ciudadana al respecto, puedan reproducirse.
Conviene recordarle al señor alcalde que, así como la
ciudad más limpia no es la que más se barre sino la que menos se ensucia, la
seguridad y la percepción de la ciudadanía al respecto no mejoran
automáticamente al convertir las ciudades en panópticos; y que, en el siglo
XXI, la seguridad va de la mano de la cultura ciudadana, y esta, requiere del
esfuerzo decidido de la administración pública para convocar y proyectar
esfuerzos públicos y privados.
Mucha policía, poca diversión, un error[ii].
[i] https://www.monteria.gov.co/publicaciones/3919/alcaldia-de-monteria-estructura-secretaria-de-seguridad-ciudadana/
[ii] Fragmento
de “mucha policía, poca diversión” de la banda de Punk Eskorbuto.
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