En febrero se cumplirán 15 años de la primera versión conocida del Documento Conpes 3638 sobre el Sistema Estratégico de Transporte Público de Pasajeros para el municipio de Montería, una efeméride digna de celebrarse y que otorga una oportunidad única para hablar de movilidad urbana y transporte público en el Valle del Sinú.
Una
mirada a las cifras que se aportan en el documento valida la preocupación que
da título a esta columna, veamos:
Los
SETP son creados por la norma como soluciones de movilidad para ciudades de
entre 250 mil y 500 mil habitantes. Para ciudades de más de 500 mil habitantes se han
establecido Sistemas Integrados de Transporte Público – SITP basados en el
polémico sistema BRT, buses de tránsito rápido por sus siglas en inglés, y que
se caracterizan por carriles exclusivos, prioridad semafórica, cobro fuera de
los buses, estaciones mejoradas y algunos elementos más.
El
SETP que se proyecta en el Conpes 3638 es para una ciudad de 403.280
habitantes, con 84.530 viviendas y un porcentaje de población rural del 23,59%[1]
una Montería que por supuesto ya no existe pues, según las proyecciones
demográficas del DANE, nuestra ciudad tenía en 2023 523.150 habitantes[2],
mientras que según el Censo Poblacional de 2018, la población rural ascendía al
18,1% del total y las unidades de vivienda llegaban a 133.604,[3]
diferencias significativas que, por supuesto, tienen profundas implicaciones en
la movilidad urbana.
Otro
dato de mucha relevancia es el de la participación del mototaxismo como opción
para la movilidad urbana en la ciudad, el cual, según datos del Conpes 3638,
correspondía a un 7,9% de un total de 430.000 viajes diarios.
¿Qué
impacto tiene la variación de estos índices en la movilidad urbana y, por
consiguiente, en las necesidades ciudadanas de transporte público masivo?
El
sector del transporte público de pasajeros en Montería tiene un factor de presión
significativa en el mototaxismo, el cual se encuentra vinculado por sus causas
al desmantelamiento del aparato productivo de la ciudad.
Montería,
otrora capital ganadera de Colombia, ha sufrido una serie de presiones desde
organismos como el Banco Mundial – a través del programa Ciudades Amables- para
“reinventarse” como una plataforma urbana para la venta de servicios y un
destino turístico.
El
fracaso de este modelo de ciudad es evidente si tenemos en cuenta que hoy el
principal empleador en Montería es la propia administración pública, seguida de
sectores con altísimos índices de informalidad como son las actividades artísticas
y de entretenimiento, y por el sector del comercio, que vive picos de
vinculación laboral en la temporada de fiestas decembrinas –vinculación informal
y de baja remuneración- para luego normalizarse a la baja en el mes de febrero.[4]
También
es evidente en el aumento del mototaxismo, no solo como opción laboral para
miles de monterianos sino como método de transporte urbano.
La
ausencia de cifras por el fracaso de varios intentos de censar a la población
dedicada al mototaxismo no obsta para que demos cuenta del aumento de este
fenómeno que, además de sus causales socioeconómicas, ha recibido un enorme
empujón por la quiebra de Metrosinú y Monteriana Móvil, manifestada en la
drástica reducción de los buses que circulan por nuestra ciudad y el aumento
sostenido del valor del pasaje que en 2025 llega a $3.300 más alto que en
Bogotá, Cali, Ibagué, Pereira, Cartagena, Santa Marta, Armenia, Manizales y
Pasto, por solo mencionar algunas ciudades.
Hoy
tenemos un sistema de transporte público completamente destruido, con un costo
elevadísimo que lo hace casi un lujo para unos cuantos y un Sistema Estratégico
de Transporte Público que se anuncia y se anuncia y no se pone en movimiento.
El
aumento del mototaxismo, el fracaso en la implementación del SETP y la quiebra
de los operadores privados que venían prestando el servicio de transporte
público en la ciudad son el coro que canta el fracaso de los últimos gobiernos
conservadores, desde Marcos Daniel Pineda, hasta Hugo Kerguelén, en el manejo
de la movilidad urbana en el valle del Sinú.
Desde
el pesero que nos movió hasta la década de los noventa, Montería ha sido
siempre una ciudad vertebrada pos sistemas públicos de transporte, cada cual
con mayor grado de formalidad e integración que el anterior.
Hoy,
los pocos buses que ruedan van a un pequeñísimo sector de la ciudad a
elevadísimos costos y moviendo cada vez más pocas personas, si nos basamos en
las cifras que motivaron la formulación del SETP, me temo que cuando se estrene
–si es que algún día termina por estrenarse- ya será un sistema viejo para una
ciudad cuyas necesidades de movilidad lo han rebasado.
[1] Consejo Nacional de Política Económica y Social (2008) Documento Conpes 3638, Sistema Estratégico de
Transporte Público de Pasajeros para el municipio de Montería. Disponible en: https://mintransporte.gov.co/loader.php?lServicio=Tools2&lTipo=descargas&lFuncion=descargar&idFile=56503
[2] https://telencuestas.com/censos-de-poblacion/colombia/2023/cordoba/monteria
[3] https://sitios.dane.gov.co/cnpv/app/views/informacion/perfiles/23001_infografia.pdf
[4] https://larazon.co/monteria/alcalde-kerguelen-celebra-disminucion-a-un-digito-de-la-tasa-de-desempleo-tras-seis-anos/
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